A?Obstaculizadora o facilitadora?

por Pastora K-ro | martes, 30/06/2015

Es comA?n en las grandes ciudades, mientras uno se dirige al trabajo o regresa de A�ste, encontrarse con atochamientos en las carreteras y avenidas. En estas situaciones no se puede retroceder, porque hay vehA�culos detrA?s. Simplemente hay que esperar, aunque uno quisiera que el auto tuviera alas para superar el obstA?culo y poder seguir el camino. Si no se puede tomar otra direcciA?n, lo A?nico que nos queda es esperar.

Estas situaciones, vividas a diario, me hacA�an pensar en quA� sucede cuando nosotras somos un obstA?culo para el accionar del SeA�or A?QuA� hace el SeA�or cuando somos un obstA?culo en su camino, en el cumplimiento del propA?sito de Dios.

Ezequiel capA�tulo 1, versA�culos 9,12,17 y 20 nos indica que tanto los querubines como A�las ruedasA� andaban hacia delante, no se volvA�an. El principio que podemos extraer de esta lectura es que el SeA�or va siempre hacia delante; no puede esperar, ni tampoco desiste A?QuA� pasa cuando Dios no encuentra el vaso adecuado? Viene el juicio de Dios, lo que significa que A�l busca otro vaso.

Hermanas, el SeA�or nunca se desvA�a. Tal vez toma una nueva direcciA?n, pero continA?a siempre hacia adelante. Si somos estorbo, Dios sigue en una nueva direcciA?n, pero avanza siempre. Somos un obstA?culo (Fil. 2:21) cuando buscamos lo A�nuestroA�. Somos facilitadoras cuando nos acomodamos al pensamiento de Dios.

Como mujeres, muchas veces creemos que nuestras decisiones y acciones no traspasan los lA�mites de nuestra casa; que sA?lo quedan en el terreno de lo domA�stico y que no van a afectar a nadie mA?s que a nosotras. Pero lo que hacemos o no hacemos puede ser un obstA?culo o un medio para que la gloria de Dios se manifieste. Las consecuencias de una u otra decisiA?n pueden afectar no sA?lo a nuestra familia, sino tambiA�n a la iglesia.

Veamos en las Escrituras cA?mo algunas mujeres fueron A�obstaculizadorasA�, o bien, facilitadorasA�, con respecto a:

1. EL ESPOSO
Jezabel (1 Reyes 21, Apocalipsis 2:18).
AquA� vemos un claro ejemplo de una mujer que llevA? el gobierno espiritual, A�incitA?A� a su esposo a hacer el mal (v. 25). Fue un obstA?culo, y su acciA?n tuvo una grave consecuencia: no tuvo descendencia. No se volviA? a saber mA?s ni de Acab ni de su esposa.

Como esposas podemos interferir en el servicio al SeA�or de nuestro esposo, en las decisiones que hay que tomar respecto al servicio, en las apreciaciones respecto de una situaciA?n. Nuestros comentarios no quedan en nuestras cuatro paredes, tienen una consecuencia eterna.

Abigail (1 Samuel 25)
Ella fue una facilitadora del propA?sito de Dios. Le salva la vida a su marido y no lo desautoriza, a pesar de que es un insensato. Y detiene a su futuro esposo de derramar sangre. David la bendice, bendice su inteligencia y su actuar (v. 32). Su decisiA?n tuvo una consecuencia: fue reina.

2. LOS HIJOS
La madre de Juan y Santiago (Mateo 20:20).
El amor maternal puede estorbar lo que el SeA�or quiere hacer. Parece insensato decir que el amor de una madre por sus hijos pueda ser malo, pero asA� es cuando se introduce un elemento natural en el propA?sito de Dios. Esto trajo consecuencias: los discA�pulos se enojaron (v. 24). Esta intervenciA?n daA�A? la relaciA?n entre ellos: A�la iglesia fue daA�adaA�. A?CuA?ntas veces hemos visto en la iglesia madres que pelean y luchan, evidentemente o en forma camuflada, para darle un lugar de privilegio a sus hijos, o para defenderlos de una disciplina!

La madre de MoisA�s (A�xodo 2, Hebreos 11:23).
Esta madre en cambio, facilita el objetivo que tenA�a Dios, en su vida y su obra. No dejA? que mataran a su hijo y lo entregA?, por fe, al SeA�or (A?QuiA�n le aseguraba que se iba a salvar?). PerdiA? a su hijo, pues tal vez MoisA�s nunca la reconociA? como mamA?, hasta que fue grande. En verdad, no lo sabemos. Lo que sA� sabemos es que por un acto de fe de una madre, MoisA�s fue el libertador del pueblo hebreo, y el plan de Dios siguiA? su curso.

3. TRADICIA�N
Mical (2 Samuel 6:17).
Ella era hija del rey SaA?l. Era hija de rey y esposa de rey. Mical sabA�a cA?mo debA�a comportarse un rey, lo que debA�a hacer y no hacer. Cuando ella vio a David danzar de esa manera, pensA? que esa no era la conducta apropiada para un rey. Nunca habA�a visto algo asA� de parte de un rey. Mical reaccionA? irA?nicamente, aferrA?ndose a su dignidad, a lo que tenA�a como su tabla de salvaciA?n. Como consecuencia de este acto, nunca tuvo hijos. No tuvo frutos. A?Estamos nosotras abiertas al mover y a la direcciA?n de Dios en su iglesia o estamos aferradas a la tradiciA?n, a lo que hicimos o vimos en el pasado?

MarA�a (Mateo 12:47).
En este episodio su hijo casi la desconoce, la pone a la altura de todos sus hermanos, y no le da ningA?n privilegio por ser su madre. MarA�a no se casA? como todas las mujeres de su A�poca, y afrontA? una situaciA?n social muy difA�cil. Su hijo no fue como todos; no viviA? como todos y no muriA? como todos. MarA�a abandona la normalidad de la vida para que el plan de Dios se cumpla. De mA?s estA? explicar las consecuencias que tuvo para la humanidad el que haya habido una mujer facilitadora del camino del SeA�or.

Hermanas, las invito a leer varias veces Romanos 14. AllA� se nos presenta otro gran obstA?culo (v. 13) que consiste en A�juzgarnos entre nosotrasA�. Se nos insta a no destruir la obra de Dios (v. 20) y a facilitar la edificaciA?n de Su cuerpo. De nada nos servirA�a por ejemplo, ser facilitadoras en el propA?sito de Dios si usamos eso como medida para las demA?s hermanas y las juzgamos por no imitar nuestras acciones.
Luego, debemos preguntarnos sobre nuestra posiciA?n ante el SeA�or: A?Somos facilitadoras u obstaculizadoras?